Noviembre 13th, 2007
Sí: tú me buscas.
A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.
Sí: tú me buscas.
Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos,
siento en la sombra
tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea
igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el
agua salobre.
Sí: me buscas.
Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas.
No me digas que no. No, no me digas
que soy náufrago solo
como esos que de súbito han visto las tinieblas
rasgadas por la brasa de luz de un gran navío,
y el corazón les puja de gozo y de esperanza.
Pero el resuello enorme
pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche,
indiferente y sordo.
Dime, di que me buscas.
Tengo miedo de ser náufrago solitario,
miedo de que me ignores
como al náufrago ignoran los vientos que le baten,
las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan.
Dámaso Alonso
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Agosto 28th, 2007

Mísero leño, destrozado y roto,
que en la arenosa playa escarmentado
yaces del marinero abandonado,
despojo vil del ábrego y del noto.
¡Cuánto mejor estabas en el soto,
de aves y ramas y verdor poblado,
antes que, envanecido y deslumbrado,
fueras del mundo al término remoto!
Perdiste la pomposa lozanía,
la dulce paz de la floresta umbrosa,
donde burlabas los sonoros vientos.
¿Qué tu orgulloso afán se prometía?
¿También burlarlos en la mar furiosa?
He aquí el fruto de altivos pensamientos
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Junio 4th, 2007
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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Mayo 30th, 2007
La poesía se vale del sonído, la semántica y la sintaxis, para lograr un equilibrio armónico, que a la vez de otorgarle cierto ritmo, logre transmitir algo del sentimiento que contiene cada una de las estrofas.
En jeroglíficos Egipcios, 25 siglos antes de cristo se han encontrados poemas, relacionados la mayoría de ellos con lo religioso.
El Poema de Gilgamesh, obra épica de los sumerios, fue escrito con caracteres cuneiformes y sobre tablas de arcilla unos 2000 años antes de Cristo.
Los cantos de La Ilíada y La Odisea, cuya composición se atribuye a Homero, datan de ocho siglos antes de la era cristiana.
Los Vedas, libros sagrados del hinduismo, también contienen himnos y su última versión se calcula fue redactada en el siglo III adC.
Los cantos homéricos hablan de episodios muy anteriores a Homero y su estructura permite deducir que circulaban de boca en boca y que eran cantados con acompañamiento de instrumentos musicales.
Homero menciona en su obra la figura del aedo (cantor) que narraba sucesos en verso al compás de la lira. El ritmo de los textos no sólo tenía la finalidad de agradar al oído, sino que permitía recordar los cantos con mayor facilidad.
La poesía tiene en sus raices mucho de religión, será por aquello de que es el amor el que inspira al poeta.
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Marzo 29th, 2007

1. Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos
2. En su llama mortal la luz te envuelve
3. Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose
4. Es la mañana llena de tempestad
5. Para que tú me oigas
6. Te recuerdo como eras en el último otoño
7. Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
8. Abeja blanca zumbas –ebria de miel– en mi alma
9. Ebrio de trementina y largos besos
10. Hemos perdido aun este crepúsculo
11. Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
12. Para mi corazón basta tu pecho
13. He ido marcando con cruces de fuego
14. Juegas todos los días con la luz del universo
15. Me gustas cuando callas porque estás como ausente
16. En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
17. Pensando, enredando sombras en la profunda soledad
18. Aquí te amo
19. Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas
20. Puedo escribir los versos más tristes esta noche
La canción desesperada: Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.

Así comienzan los 20 poemas y la canción desesperada, La obra sale a la luz en 1924 por la editorial Nascimiento. El poema XX había sido publicado ya en 1923 en la revista Claridad con el nombre de “Tristeza a la orilla de la noche” y Neruda lo firmaba con el seudónimo de Sachka. En 1932 se publica en segunda edición y en su texto definitivo.
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Marzo 29th, 2007
“Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.”
Proverbio Árabe.
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Marzo 28th, 2007
“Cuando el embajador de América, míster Hiram B. Otis, compró el castillo de Canterville, todo el mundo le dijo que cometía una gran tontería, porque en la finca había duendes. Hasta el propio lord Canterville, hombre de la más escrupulosa honradez, se creyó en la obligación de advertir a mister Otis cuando llego el momento de discutir las condiciones”
Así comienza una de las obras más conocidas de Oscar Wilde, irlandés de nacionalidad, autor entre otras obras de El retrato de Dorian Gray, de La importancia de llamarse Ernesto, de El abanico de Lady Windermere, entre algunos otros.
Con el encanto de su ingeniosa forma de escribir, Oscar Wilde se divierte comparando la antigua aristocracia inglesa con la nueva aristocracia de los millonarios norteamericanos. En este caso la excusa es El fantasma de Canterville y nadie está a salvo de su ingenio.
“El fantasma empezó a pasearse por los pasillos para intentar atemorizar a los nuevos inquilinos, pero su sorpresa fue mayúscula cuando se dio cuenta de que ningún familiar tenía miedo ante su presencia. Este hecho provocó que el fantasma de Canterville comenzase a deprimirse. La depresión iba en aumento cada vez que el fantasma intentaba asustar a alguno de la familia. Además cuando lo intentaba siempre los hijos del señor Otis inventaban algo para perjudicarle y que acabara siendo él el asustado y tenía que marchase, atemorizado completamente”.
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